SE INTENTÓ HASTA EL FINAL

No salimos con la intensidad y concentración necesaria, y nos encontramos un partido cuesta arriba que igualamos, y no supimos aguantar.

Veníamos de una jornada muy fructífera que nos llenó los pulmones de ilusión y nos quitó la presión de las piernas, y con ello afrontábamos una nueva prueba con la convicción de realizar un gran encuentro y llevarnos los tres puntos. Pero, nada más empezar concedimos un gol por un cúmulo de errores y nos dimos cuenta que no habíamos salido al partido con el nivel de activación mental suficiente, y eso nos iba a lastrar.

El equipo, como delante de cualquier adversidad, reaccionó, y tuvimos hasta tres ocasiones muy claras para igualar, siendo una de Marc Peris al larguero. En el fútbol, cuando uno perdona tantas veces, lo paga. Y en la primera que tuvo el rival, en el saque de una falta lateral, nos consiguen rematar en el segundo palo.

No obstante, seguimos dándole, sin bajar los brazos, porqué por mucho que nos castigue este deporte, nuestro estilo es luchar hasta el final, y quien nos quiera ganar, va a sudar sangre.

Llegamos al descanso, sin posibilidad de destacar a nadie, pues los aciertos y los errores fueron en bloque, de todos, como lo que somos, todos uno.

Retocamos el 11 y el sistema con la entrada de Javi Hernández, por un Pablo Prades que cuando empezaba a centrarse el árbitro ya le tenía entre ceja y ceja, para poder ganar el centro del campo, dotando de mayor equilibrio a nuestro juego evitando transiciones agresivas por parte del rival, y poder lanzar contraataques con las llegadas de los laterales más liberados, sabiendo del sostén en el carril central. Óscar Torres se hizo daño en un fuerte golpe en la rodilla y fue sustituido por un Alfonso Prats ansioso por aportar su juego al colectivo, secando a su mejor jugador. Al poco tiempo entraron Salva Pascual y Luis Torres para renovar energía en la medular por Pablo Ramón y Marc Peris que se vaciaron para los locales. Y finalmente, Hugo Hernández entró por Toni Bataller para continuar cerrando la banda y llegando con frescura para abrir el campo.

Nos estábamos metiendo en el partido con empuje y llegadas por banda, y en una de ellas, encara Rubén Pallarés y es derribado claramente, siendo un penalti que solamente el colegiado no vio, y además penalizó con amarilla a nuestro 70 por pedirlo. Esto nos hubiera podido meter en la lucha por los acercarnos a puntuar, y no cedimos en intentarlo.

Con ello, Luis Torres leyó con inteligencia donde caería el rechace de una jugada canalizada por el centro y puesta en el área por Alberto Garrido, que una precisión cirujana, disparó al palo y dentro, enchufándonos. Seguimos con la presión alta, con ahora Héctor Máñez arriba para fijar a sus centrales, y buscando un juego más directo, que después de una falta lanzada al área por Luis Torres con toque sutil es rematada Héctor Máñez como una bestia que entra con todo, dispuesto a meter todo lo que se cruce dentro de la portería rival, y desatando la euforia con el deseado empate. Un empate que para cualquier conjunto hubiese quedado muy lejano o inalcanzable, pero, no para nuestro Juvenil A, que tiene espíritu, que tiene garra, que lo vive y no se da por vencido nunca, porqué está muy vivo.

Con el empate, decidimos cerrar espacios atrás volviendo a la defensa de cuatro, y tomar por bueno el punto, sabiendo que tendríamos ocasiones para incluso ganar. De hecho tuvimos dos muy claras, una de Iván Tormos al que el portero le cerró la puerta, y una dentro del área de Pallarés al que ya no le quedaba gemelos para precisarla dentro.

Un único contraataque rival a la espalda de nuestra defensa consiguió superarnos por y acertar con una vaselina el tercer gol de los visitantes para derrumbar nuestras ilusiones.

En una mezcla de impotencia, rabia e injusticia, lo intentamos hasta el pitido final, pudiendo estar orgullosísimos de este grupo de chicos que, todo y no lograr puntuar, no se les puede negar que lo dan todo en cada encuentro y que con esto los resultados llegarán.