EL SILLA CONOCE LA DERROTA

Por primera vez esta temporada el Silla ha perdido un partido, y así como el líder San Marcelino, solo nuestros fabulosos chicos juveniles han sido capaces de la meritoria proeza.

Llegábamos a nuestro feudo, nuestra casa, con el olor a hierba y tierra húmeda, un día nublado, ambiente que anunciaba una batalla de las épicas entre dos equipos de nivel parejo. El equipo rival, desconcertado por la situación imprevista de tener que jugar en un campo natural, ya no estaba centrado en nuestro fútbol, sino en lo que el terreno les condicionaría.

Con las bajas por lesión de Óscar Torres y enfermedad de Javi Hernández, allí presentes para alentar al equipo junto con nuestro recién operado Lluís Sanjuán, afrontábamos el partido con un pequeño retoque en el dibujo medular, para cerrar con doble pivote, pero, sin tocar el habitual sistema de 1-4-3-3. Compuesto por Marc Muñoz en la portería, una línea de cuatro atrás formada por el capitán Alberto Garrido en el lateral derecho, Hugo Hernández en el izquierdo, y los dos centrales Manel Canet y Toni Bataller. Un centro del campo integrado por Pablo Ramón, Héctor Máñez y Luis Torres, y el tridente ofensivo de Rubén Pallarés, Iván Tormos y Pablo Prades. Con la siempre predisposición para cuando se les requiera en el verde de Salva Pascual, Marc Peris, Alfonso Prats y Natxo Bataller.

Mucha intensidad desde el pitido inicial, sin tener el control claro del balón ninguno de los dos equipos, hasta que empezaron ambos combinados a poder bajar el esférico y tratar de proponer ofensivamente por igual.

Minuto 20, un centro lateral desde la banda izquierda de Iván remataba acrobáticamente Pallarés, con una medio tijera, medio chilena, llámenla como quieran, pero, que dejaba con la boca abierta a propios y extraños para romper la igualada inicial. Con esta euforia, el equipo quiso más y se lanzó al ataque, en una jugada que arrancó Pallarés desde nuestro propio campo, abrió para Iván en zona de ataque, éste raseó al centro a Prades, que aguantó a la llegada a todo gas de Rubén, que recibió al pie para cambiar de ritmo, quedándose solo delante del guardameta rival, a quien dejó sentado con un recorte con izquierda para empujar a la red con derecha y situar el segundo a la media hora de partido.

El Silla, lejos de tirar el partido, empujó en busca de recortar distancias antes del descanso para llenarse de esperanzas, aunque, por suerte, sin premio.

La segunda parte tenía que arrancar con nuestro control de la posesión, para evitar su arreón ofensivo, que solamente se tradujo en un exceso de faltas que les copó de amarillas, frenando sus ánimos, y más, cuando a los diez minutos de la reanudación, con una conducción de Rubén sobre la línea de cal de fondo de banda derecha, encontró libre de marca la llegada de Iván para que controlase, se hiciera un café y embocase en el área pequeña el tercero de la tarde.

Los visitantes imbatidos hasta la fecha, estaban hincando la rodilla delante de un trabajo total de los locales en cada una de sus líneas con y sin balón. Y se sucedieron los cambios para dar descanso a los compañeros Luis y Héctor que lo habían dado todo, por Salva y Peris, para continuar teniendo el centro del campo y la presión arriba para que no adelantasen metros. En una jugada por banda derecha, Hugo cometió un penalti que el árbitro no dudó en señalar, y que después de un paradón de Marc, y despejar los siguientes dos rechaces, acabaron introduciendo en nuestra meta para reducir distancias y seguir vivos en el encuentro.

Corría minuto 65, y se sucedió intercambio de tarjetas en las pugnas por el control del partido, hasta que minuto 72 recibió una entrada criminal por detrás Pallarés que le costó la roja directa al dorsal 3 del Silla. Le dimos descanso a un magullado Rubén para que entrase Alfonso con toda la energía e ilusión de ganar ritmo y hacer un gran papel. Poco después, a Toni, en una fuerte disputa se le salió el hombro y lamentablemente tuvo que abandonar el encuentro para ser trasladado a urgencias con la esperanza de que fuese lo mínimo. Volvió la igualdad numérica, quedando Natxo en el banquillo, pero, sin ventanas para nuevas sustituciones. Aun así, el equipo tuvo el dominio de la posesión y en campo contrario, donde Peris tenía ganas, tenía frescura en las piernas, y tiene la calidad para hacer un roto a cualquiera dentro del área, provocando varias jugadas prometedoras, una de las cuales acabó en penalti. El cual lanzó Prades, quien erró de primeras, pero, corrigió lanzándose con todo de cabeza para meter el cuarto y definitivo en el marcador.

Victoria contundente contra un gran equipo, que nos fortalece como bloque.

Esperamos poder recuperar a los lesionados en breve y poder continuar compitiendo al nivel mostrado.